No hay seno
para la tierra dormida para el risco y lodo.
Un Sol nuevo trae alegría como siente el retoño ante el pezón de su madre para crecer día a día, con el látex que bien le sabe. Vivos ante el día que nace, pisar las horas que borda que el alma, ante él se rehace, queriendo vivir y hacer de todo, frente al paraninfo que se desborda,
por cielo tierra y mares,
codo con codo, con ese talante,
que bien nos hace,
siempre activa y no sorda,
a galope sobre esa orla
que para ti renace.
All rights reserved