Lo primero que hacíamos los chicos y yo tras salir de la escuela era irnos al minimercado de la esquina. Era un pequeño local atendido por unos chinos. Como no teníamos mucho dinero, comprábamos un par de Coca colas y un pequeño botecito de alcohol. Pol se encargaba de mezclarlos. Allí nos reuníamos los muchachos, en la esquina de la vieja escuela. Pol, Jimmi, David, Waskar y yo. El resultado de la mezcla de alcohol y coca cola, era un potente trago casero. Nos destruía por dentro. Pero no era
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