Las víctimas del abuso narcisista se sienten emocionalmente heridas y sobrecargadas. La violencia sufrida suscita una oleada de emociones negativas que vienen y van continuamente, y que muchas veces carecen de un cauce adecuado de expresión: rabia, indignación, ira, tristeza, impotencia, soledad, miedo, ansiedad, etc.
Paralelamente, la persona se encuentra confundida y desconcertada. Se entabla una lucha entre el sujeto que creyó conocer, su amigo o su pareja, y el agresor que la ha denigrado y
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