«Hay historias que hablan de cuando la paz reinaba en los Cuatro Reinos de Ghía, cuando en el trono de Delfire se sentaron reyes sabios, por cuyas venas aún corría la sangre de los dioses. Pero todo cambió con la Guerra de las Lunas. El Rey fue asesinado, y el trono usurpado por la peor de las hechiceras nacida de la octava cueva del averno y su ejército de sombras... Los dioses lloraron sangre ese día, y ni la luna iluminó tanta oscuridad».
Zaphara Crowe es la emperatriz de Delfire, y desde que obtuvo el trono su meta es simple: unificar a Ghía entera en un solo imperio bajo su reinado. Desde el norte, el ejército de Lörh es el único que resiste a su campaña imperialista, al mando del rey Ali Arcanen. Al sur, la Guardia del Bosque Gris tiene sus propios planes para detener a la emperatriz que solo se podrán llevar a cabo con la ayuda de un viejo mago. Mientras tanto, del otro lado del mar, en el reino de Meredes, se esconde la última heredera de los Garbo de Río y pronto el destino la llevará de regreso a Delfire para reclamar lo que le pertenece.
Ghía es una tierra dividida, y serán un grupo de bandidos, foragidos y desterrados, quienes se levanten juntos y solo quizás logren regresar el balance a los Cuatro Reinos.
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