Creo que leí la primera referencia a esta novela a primeros de los noventa, quizá en los diarios de Andrés Trapiello, que reivindicaba su valor literario y advertía de la ideología del autor. Lo segundo no es óbice para lo primero, venía a decir, disfrutemos del escritor, obviemos al político, por encima del credo está el estilo, la literatura, y en eso, el autor es un maestro indiscutible, pero pasaron años sin que me interesara por la novela, hasta que hace unos días, en la Cuesta de Moyano,
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