Cuando el Barón de Coubertin, Pierre de Frédy, reinventó los Juegos Olímpicos en 1894 para alcanzar la perfección espiritual por medio del deporte, no se debió imaginar en lo que se convertiría años más tarde. En la actualidad, las Olimpiadas, como las de Londres 2012 que hoy se inauguran, tienen tanto o más de economía y política que de deporte. Cada cuatro años, el acontecimiento deportivo más visto (4’5 billones de telespectadores y en esta edición otros tantos a través de Internet) encubre t
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