Frente al lector se encuentra El Baúl del Horror.
Quien, motivado por la traicionera curiosidad, tenga el atrevimiento de abrirlo e indagar en su vasto contenido, revivirá aquellos temores que en algún momento de su vida le han privado de un sueño sereno.
El autor lo cazará con ansiedad, esperando obtener su preciado corazón. Le arrojará tantas historias como saetas que tienen por blanco inmovilizarle cruelmente hasta que una de ellas acierte en lo que más le horroriza.
¿Teme a lo sobrenatural? ¿Qué tal un demente que pareciera ser alguien conocido o, peor aún, un completo extraño en busca de diversión abominable? No encontrará la sensación de seguridad en la soledad y en la noche.
¿Será acaso que el futuro lector es versado en los artes del horror, y busca recrearse? La diversidad atesorada en este cofre le hará sentirse nostálgico al recordar con vividez a los difuntos maestros del terror; quienes susurraron al oído del durmiente autor las cosas que no pudieron escribir en vida, e incluso llegaron a poseerlo para plasmar aquellos borradores que ni sus propios ojos pudieron ver, ni sus manos corregir.
Creative Commons Attribution 4.0