Como norma, el día 31 de diciembre siempre vengo a hacer una especie de balance de lo que ha sido el año en cuanto a lo literario. Este último 31 de diciembre, sin embargo, me salté la tradición. En parte se debió a que no tenía gran cosa que contar: tres relatos publicados, dos presentaciones, un mes de escritura a tope después de varios de escribir sólo a ratos, y una nueva novela inconclusa que sumar a las muchas que ya tengo empezadas y abandonadas (temporalmente, ejem). En parte, a la perez
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