No nos debemos nada, y sin embargo, tiemblo al imaginarte en otros brazos. Me aterran los kilómetros y las dudas; tú sabes bien que pocas cosas perduran, y hay momentos en que aferrarme a tu mano parece el mejor plan para estar a salvo.
No nos debemos nada, y aun así, pierdo el equilibrio al verte sonreír, me es difícil mantenerme en silencio y me nace regalarte mi tiempo, esperando disponer también del tuyo, conociendo así un poco más nuestros mundos.
Pareciera ser que nada nos debemos, pero
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0