Margot era francesa. Cabello rizado, negro, con pequeñas hebras plateadas. Sonrisa fresca, amplia. Ojos curiosos, centellas en la oscuridad. Fotógrafa desde las entrañas. Congeladora de vida en centésimas de segundo. Nadie como ella para suspender el tiempo en un fotograma. Cazadora de imágenes. En primera fila. Donde las balas silban en tus oídos y los estómagos se encogen hasta lo imposible.
Vestida para matar. Chaquetón y pantalones Tapioca, verde OTAN. Macuto al hombro cargado de blocs, cám
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