La verdad es que era una tecnología de esas que cuando la has probado, sabes seguro que volverá, en edición corregida y mejorada: hace muchísimos años, tuve dos relojes, un Seiko y un Omega, de los denominados “automáticos”: obtenían la energía para mantenerse en funcionamiento del movimiento de la persona que los llevaba. El Omega, de hecho, todavía lo utiliza mi padre de vez en cuando. Los llevabas puestos, y funcionaban perfectamente. Los dejabas en un cajón, y se paraban en un día o dos. ...
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