Sujeta al cuello de tu camisa, abrazando tu cuello fibroso, lo aprieto y lo pellizco a mi antojo.
Mi lengua olvida viejos remilgos, y sus sensibles papilas encuentran en el salitre, el sabor perfecto, y en tu piel la posta adecuada para hacer ventosa.
Mi vida está en tus manos, ¿o mejor decir, en tu cuello? Tu cuerpo y el mio viven en simbiosis. Yo te alivio tus tensiones tú, eres alimento para mi vida.
Yo soy tú, y tú eres yo, ¿existencia o amor? A veces me horroriza pensar, que un día
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