Imagen tomada de Internet
Hace veinte años te abracé por primera vez, desde ese momento supe que estarías ahí, siempre disponible para mí. Durante un largo periodo dejé de verte, no te sentí, ni abracé tu cuerpo fuerte. Nunca te olvidé, no me desprendí del calor que recibí. Hoy, pasadas dos décadas tu cuerpo abierto, con una fuerza diferente sigue recibiendo los abrazos constantes de la gente. Mi árbol de vida, mi tiempo presente.
Poesía presentada al concurso de Anna Soler (Blog Romance), que
All rights reserved