Quizá por la antigua costumbre de quedarse tieso como un palo para ser retratado, o por el simple hecho de salir guapo en la fotografía; lo cierto es que los madrileños de 1912 ofrecían su mejor pose cuando de mirar al pajarito se trataba. Y si era con "Petróleo Gal" en el pelo, mejor que mejor.
Demostrado queda en las instantáneas captadas por Salazar en la confluencia de las calles de Fernando VI, Barquillo y Belén.
Vuelco de tranvía con trágicas consecuencias al que asisten muchos curiosos.
All rights reserved