Apenas puedo ver y estoy perdiendo el oído. Perdí la libertad, la familia, y así todo pierde el sentido. Perdí la memoria de aquello que una vez me sonrió, y de lo bueno sólo en el vientre materno y en la muerte se refugia la esperanza de mi corazón. Quiero morir y me daño, grito y lloro y me pego cuando me baño. Ya no sé en qué año vivo. Si no vivo en realidad, a quién le importa, a quién le importo. Tengo una hija que no me llama, no sé cuántos años tendrá, ni cuántos niños. Tengo una madre mu
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