Miro a la pantalla del monitor con la mirada ausente, y contemplo mi rastro durante estos últimos meses. ¿No sé si he vivido yo, o es la vida la que me ha llevado arrastras? A veces he ido acelerada, casi corriendo, con la única misión de encontrar migajas de felicidad. Mi velocidad ha sido tal que viajaba en un tren imaginario, he visto las casas y las gente pasar como un ¡zas! una pared de ladrillo, una ventana, una melena morena volando al viento, caras deformes por la velocidad.
Ni siquier
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