Llega el verano y la gente se aleja de las ciudades. Con menos gente y menos automóviles y menos prisas, parece que todo se ralentiza. Es como el efecto que crea una persona nerviosa que al final todos los que están a su alrededor terminan nerviosos. Así pues uno cuando sale a la calle y ve que la gente va más despacio, es como una invitación para que tú mismo te relajes. Además ya no es invierno donde llueve y hace frío y hace que agachemos la cabeza y la hundamos en la bufanda. Ahora uno camin
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