Son de una raza especial, de una madera endurecida en mil batallas, que les hace inmune a las preocupaciones mundanas de los jovenzuelos imberbes. Los hombres tranquilos habitan compañías habitualmente de largo recorrido, líderes en sus sectores, perfectamente bien acomodados en el status quo. Habitualmente les acompañan prolongadas historias de éxito, compañías sólidas, mercados en crecimiento, buenos resultados y perspectivas… Están, simplemente, más allá del bien y del mal.
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