Foto autoría: Fini López Santos.
Fue un romper las entrañas, desajuste de huesos, se rasgaron las carnes y el dolor insoportable y seco, dio paso al mayor de los vacíos. En ese instante llegaste y te perdí. Dejaste atrás nuestra conexión exigiendo confianza, libertad, tu independencia de mí, y así seguiste y sigues. Te quise libre de todo yugo, de tus errores aprendiz, luchadora cual vikinga sabedora de tus cualidades. Fuiste de mis penas la alegría, de admiración cuarenta años. ¡Eres el espejo
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