¿Os he contado alguna vez la historia de Muelle?
Fue algo extraordinario que sucedió en Pedregal.
Puede que parezca un cuento de nubes, de lluvia y tormentas, pero es la historia del sueño que se asomó de repente a los ojos de un niño.
-Me gustaría saltar como los saltapiedras -dijo Muelle un día, casi sin saber por qué, lo suficiéntemente alto como para que lo oyeran los demás.
Su madre, Ballesta, sonrió como hacen las madres; Resorte, su padre, tosió como tosen los padres; y el abuelo, movió la cabeza arriba y abajo.
Todo esto sucedía una mañana soleada, cuando el Invierno empezaba ya a despedirse de Pedregal. La hierba, se dejaba caer hacia un lado y luego hacia el otro, porque el viento así lo quería.
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