“Cuando el pájaro del sueño pensó hacer su nido en mi pupila, vio las pestañas y le aterró la red”.
Con esta cita del poeta árabe Ben-al-Hamara, que da nombre a la obra, se abren las puertas de una extraña e hipnótica sucesión de parajes orgánicos.
El influjo andalusí va implícito en los dos instrumentos, que circularmente se comunican frente a frente, como si de dos espejos mágicos se trataran.
Esta guitarra es clásica y contemporánea. Destila rock y recita en alto flamenco.
Este piano es oscuro y romántico. En un momento es agua subterránea, en otro el corazón de un niño, ventanas a mundos diminutos, el galope atronador e irreversible de avanzar sin miedo hacia la muerte.
Todo confluye finalmente en un apasionada confesión interrumpida con violencia por la batalla que anuncia el no ser.
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