¿Qué es la felicidad, sino una quimera que ansiamos encontrar?
¿Qué es el paso del tiempo, sino el desgaste de nuestras vidas hasta que se vuelven marchitas; y oscuras y frías vagan entre las sombras?
Parecen preguntas sin respuesta. Preguntas sin sentido, carentes de forma. Sin embargo, las vidas de Segismunda y Lucía penden de un hilo. De una respuesta, de un quizás.
Y a medida que la vida avanza, el péndulo vira con mayor fuerza, las oscilaciones se hacen más bruscas y entonces estalla, irremediablemente, contra el suelo.
«Los pétalos de nuestro lirio interior se marchitan conforme pasa la vida»
El recuerdo se convertirá así en el mayor enemigo; el tiempo en algo que no pueden controlar y la vida misma en un efímero instante de paz.
La solución solo está en ellas mismas.
Bienvenidos a Lirios muertos.
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