No conozco a nadie más resiliente que al abogado. Su presencia, rigurosa y educada, es fiel reflejo de su vocación: es un profesional, de actitud camaleónica, capaz de construir la mejor defensa con recursos escasos, pues cuenta con el material más preciado: ingenio, estudio y responsabilidad. Defienda un interés urbano o rural, público o privado, … Continúa leyendo 81. Confesiones ante el estrado
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