En esta sociedad actual,
para muchos,
la entrega ya no se lleva.
Ayudar a los demás
te hace perder la paciencia.
Cuesta mucho y no se obtiene
rédito alguno de empresa.
Hablad con los voluntarios.
Ellos saben de la esencia.
De aprovechar una vida,
viviendo esas experiencias.
Disfrutar de esos detalles,
los que de verdad nos llevan
a un estado que cuesta mucho
expresar que bien te sienta.
Son detalles muy sencillos
que les importan de veras.
La sonrisa de ese niño,
su mirada dulce y tierna.
La cara de agradecimiento
del que se sabe ayudado,
atendido, comprendido
o simplemente escuchado.
Esos detalles tan vanos
son la mejor recompensa.
Hacen que te sientas útil.
Tu vida en algún momento
valió, y mucho, la pena.
Sentiros muy orgullosos
no habrá mejor recompensa.
La de ayudar a tu prójimo,
quizá solo una sonrisa,
quizá ni eso se tenga,
pero un sentimiento tan noble
por dentro al alma despierta.
Al alma vuestra y de aquellos
que ven toda vuestra entrega.
GRACIAS A TODOS NUESTROS VOLUNTARIOS
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