Soy gorda, siempre he sido gorda y seguramente nunca dejaré de serlo. Nací con casi cinco kilos, crecí como una niña grande, fui una adolescente grande, me casé igual de grande y fui una madre grande. Siempre fui muy consciente de mi físico y eso quizá hizo que no me traumatizara tanto; por lo menos hacia fuera. También hubo críticas, etiquetas, consejos y todo lo que te puedas imaginar, pero siempre traté de que no me afectara. Fui esa niña rellenita y simpática que, aparentemente, no tenía nin
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