Elísabet, unos días después de ser diagnosticada de cáncer de mama, decide comprar una libreta donde anotar todas las vivencias ―sus emociones, anécdotas, sensaciones, etc.― que experimentará durante el largo proceso de intervención, quimioterapia y radioterapia. En esas notas, cercanas a un diario, la protagonista relata lo que le va sucediendo. Pero, sobre todo, deja constancia de cómo vive esos momentos: siempre con esperanza y optimismo. A pesar de los momentos difíciles, Elísabet se queda con los buenos momentos, con todas las experiencias positivas que va viviendo gracias al cáncer de mama. Frente a los efectos secundarios que siempre tienen los duros tratamientos contra el cáncer, decide enfocarse en las «ganancias secundarias», esas experiencias positivas que surgen a lo largo de su tratamiento.
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