Los procesadores de texto de toda la vida, como Word, están bien para escribir. Es decir, fueron diseñados para escribir. Sin embargo, hay proyectos de escritura que requieren labores más allá de la escritura, como pueden ser: notas, documentos de referencia, organización de las partes del proyecto... Piensa en un novelista, que debe organizar tramas, capítulos, personajes, worldbuilding... Para ellos existen programas con más funciones que el Word: con más herramientas que no sólo te permitirán
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