PARTE SEIS
-¿Por qué no invitas al señor a pasar? - Dijo la mujer con mucha amabilidad y agradecimiento en sus palabras.
El salvador misterioso giró todo el cuerpo, sin decir nada y mirando fijamente aquella mujer con sus hijos aún cogidos de la mano y el miedo grabada a sus inocentes rostros.
-Por favor, señor, acepta nuestra humilde hospitalidad...- Dijo el hombre, aún con la voz un poco temblorosa por todo el susto.
El guerrero empezó a caminar hacia la puerta, dando a entender que aceptaba
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