Las montañas en el mundo se crearon a partir de la columna de espinas que tenía en su espalda: Mientras se encontraba dormido, los humanos disfrutaban de los frutos de la tierra. Una vez que despertó, la tierra tembló, surgieron así los terremotos.
Imitando el llanto de un bebé humano, atraía a sus presas, preferentemente humanas, le gustaba sus partes crujientes: uñas, dientes y cráneo, aunque no desdeñaba la delicadeza de los ojos de sus víctimas.
Era tan puro el rey de la antigua Tollán, que prácticamente carecía de cuerpo material, gracias a lo cual no podía caer en pecado. Su enemigo Tezcatlipoca lo hizo reflejarse en un espejo, lo embriagó y lo instigó a unirse carnalmente con la bella Quetzalpétantl.