Tras la muerte de mi madre ya nada me unía a la capital hispalense. Mi hermana vivía en Hospitalet, en la antigua casa de mis padres, que había permanecido alquilada durante más de veinte años a una pareja que tras el boom del ladrillo decidió comprar cerca de sus hijos. Mi hermana quiso comprar el piso a mi madre, pero ella lo que hizo fue ponerlo a nombre de ella y la casa de Triana a mi nombre.
Yo tenía un apartamento en la zona de Santa Justa ya que trabajaba mucho en el Meliá. Decidí pedir
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