Era hora de comer y como siempre a la madre le costaba trabajo verlos sentados juntos en la mesa, eran tantos. Constantemente había algún rezagado que obligaba al resto a cultivar la paciencia. Sentados todos, encabezando la mesa el padre y el hijo mayor enfrente, María, la matriarca, empezaba a servir.
Mariola ocupa el medio entre los hermanos. Melindrosa a la hora de comer, aborrece ese momento del día. Da vueltas con la cuchara en su plato hasta el aburrimiento, a pesar de lo buena cocinera
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