AL SEXTO DÍA NACÍ
Y, lo hice de un útero: azabache, carmín
dorado, níveo,
yo nací y lo hice al sexto día con el rumor
de aguas marinas iluminadas con las luna,
Nací con el tan-tan de los timbales
de África,
fui, amamantada por pechos aborígenes
de América, y entre luz y sonido
mi cuerpo crecía.
Nací, sujeta a la espalda de una mujer
que me enseñó la siembra del los arrozales
de Asía.
Nací en los útero de Oceanía contando
estrellas, ¡Sumé!
sumé sin restar hados en mis dedos
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