Ahí estaba frente a mí, burlándose. Esa pequeña criatura peluda y con muchas patas. Estaba quieta, tan quieta como yo. Ninguna se movía esperando que lo hiciera la otra. Ella dio los primeros pasos hacia mí. Mi puso se aceleró y tome la escoba que se encontraba junto a mi.
-No, shu, aléjate- le decía tratando de empujarla sin realmente tocarla con la escoba. Ella, burlona, camina hacia mí, retándome. Yo ahogo un grito mientas retrocedo mas y mas.
-¡Ayuda! ¡¡¡Araña!!!- solo atino a gritar mient
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