Es muy difícil para mí exponer ante el mundo la difícil situación por la que tuve que pasar durante la primera etapa de mi vida, no es nada fácil recordar cada momento de dolor sin evitar derramar una lágrima o simplemente dejar de escribir porque el dolor sigue tan vivo en mí que al recordarlo me ahoga y oprime con tanta intensidad que tengo que convencerme a mí misma de que eso está en el pasado y nunca más volveré a vivirlo.
Esta no es una historia romántica como cualquier otra, a pesar de relatar en líneas una década de falso amor, en el que la ilusión y el deseo de que alguien me demostrara amor me llevo a los brazos de un hombre que por mucho me triplicaba en edad, una época en la que caí en la más miserable de las humillaciones por amor a ese hombre que hoy en día puedo jurar por mi vida, solo aprovecho el momento, resurgí como un ave fénix de mis cenizas.
El perdón fue lo único que me salvo de la muerte, eso y la llegada de un ser especial y único en mi vida, llego en el momento justo y siete años después aún sigue a mi lado.
Soy Evelyn Ocando, actualmente tengo treinta años, sin embargo, mi historia empieza a los once años de edad con fragmentos de cuando apenas tenía entre cinco y diez años. Para muchos quizás es difícil recordar con claridad los sucesos de hace diecinueve años, pero en mi caso, son las sombras que me siguen a donde quiera que vaya.
He decidido cambiar los nombres de los personajes que dan vida a mi historia, para proteger la privacidad de cada uno, de hecho mi nombre real no se refleja en este escrito.
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