Noa Shallow huye de un secreto —específicamente del bosque— y está decidida a conseguir lo que quiere: un reino. Para esto decide pedirle ayuda a sus mejores amigos: Amelie Fernsby y Moritz Moreau. Y aunque no sea de su agrado, decide pedirle ayuda a su peor enemigo: Keegan, el hermano de Amelie. Esta historia cuenta los peores miedos de los cuatro, exponiendo cuán lejos pueden llegar y lo dispuestos que están a lastimarse.
Noa se entiende con Amelie pues las dos son princesas, pero no puede evitar ser orgullosa y egoísta, pues su valentía es tanta que con determinación no le es difícil lograr lo que quiera. En cambio, Amelie no puede evitar emanar solidaridad y empatía, siempre siendo precavida y mostrando optimismo, aunque la vida se ha encargado de que no sea así. De Keegan y Moritz no se puede decir lo mismo. El primero es un príncipe con la capacidad de ser negativo y sobrepensar en demasía, aunque su actitud enfrente de otros —que no sea con quienes tiene confianza— es bastante arrogante y con una línea de moral no muy marcada. Pero si hablamos del segundo, Moritz, él es parte de la caballería y no tiene ni una gota de sangre real, lo cual a veces resulta un alivio —o no—. Él es lo contrario a su amigo el príncipe, va por la vida siendo alegre y ayudando a los demás olvidando que por dentro tiene mucho que arreglar.
Este grupo de amigos-enemigos es un poco disfuncional, pero siempre se las han arreglado para sobrevivir, y Noa espera que esta no sea la excepción. Así que los convence de armar un plan para conquistar dos reinos, y posteriormente dividirlo entre los cuatro.
Pero, ¿alguno lo intentara por los motivos correctos? ¿Lo lograran?
Quédate para que descubras su historia y quien soy yo, el narrador.
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