Ella deseaba que hoy, al fin Ciro terminara de fabricar ese bello barco, irse en él, permitiendo que el agua le abrasara, combatiendo la tormenta con los rayos que en el fuego labraron su ser. Deseaba paradójicamente que el barco no fuese tan fuerte como siempre habría anhelado.
Hoy esperaba la hecatombe, deseaba que se derrumbara una vez más. Sabía que daño mayor no podría causar, con exactitud sentía en sus tripas, que tras haber combatido una vida “inquebrantable” durante once años, la r
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