Reflejos cromados sobre el mar y destellos ígneos en un cielo color atardecer; bajo los pies la arena cálida de la playa y la brisa acariciando el rostro, una hermosa imagen para cualquiera que sepa apreciar la belleza.
Huele a mar, a salitre que desprenden las olas cuando se estrellan contra el rompiente, huele a libertad.
Algo en tu mente rompe repentinamente el ensimismamiento, el casi sueño. Abres los ojos, miras alrededor y notas que algo está mal, hay una carencia, un vacío, la ausencia
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