Érase una vez un niño que, entretenido con su guitarra de juguete, soñaba con ser músico de mayor. Con su instrumento, pensaba, proporcionaría alegría a los demás.
Érase otra vez una niña que, jugando con su pizarra y sus muñecos, soñaba con convertirse en maestra. Una maestra paciente y cariñosa con sus alumnos, como deben de ser las maestras. Y los maestros.
Érase otra vez otro niño que, entretenido con su cocinita y sus ollas de juguete, soñaba con llegar a ser un gran cocinero cuando fue
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