A veces te hace falta recordarte que eres tú la única persona que te ayudó a superar los baches; tú y nadie más.
Eres quien se sienta con el cuerpo frío en el suelo de la ducha, rendido, para después levantarte. Comes, te vistes, te despiertas, te acuestas, vas a trabajar, estudias, piensas, luchas...sin que nadie te ayude, sin pedir ayuda, y deberías estar orgulloso de ello.
Tener la fuerza para cuidar de uno mismo cuando todos a tu alrededor tratan de derrumbarte, éso demuestra que la fortal
All rights reserved