Cristina, Carola, Pablo y Fran comparten piso. Las chicas estan hartas de que los chicos tengan más privilegios que ellas aún pagando exactamente la misma cantidad por el piso, como por ejemplo que ellos tienen las habitaciones mucho más grandes y además terraza, mientras ellas tienen dos habitaciones pequeñas sin luz. A Cristina se le ocurre un plan para deshacerse de los chicos y quedarse con sus habitaciones: Fingir que alguien les hizo una brujería y ahora el piso está bajo la influencia de fuerzas sobrenaturales oscuras. Esto aterra a los chicos y, después de varios sucesos terroríficos, deciden dejar el piso, tal como lo planearon las chicas.
Todo se da vuelta cuando las chicas reciben otra brujería, y esta vez no fueron ellas. Ahora les toca vivir lo mismo que les hicieron a los chicos y, después de pasar mucho miedo, deciden dejar el piso.
Finalmente, gracias a la ayuda del portero y del vecino, Pablo y Fran vuelven al piso, siendo ellos los autores de la segunda brujería ya que descubrieron a las chicas y les dieron de probar de su propia medicina.
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