Reta a su esposo diciéndole que si su hijo es de una deidad terrenal el parto será desgraciado, pero, si es de Ninigi, todo saldrá bien. Así pues, como era costumbre en Japón, coge y se encierra en la cabaña, momentos antes de dar a luz le prende fuego por los cuatro costados porque dramática se nace, no se hace.
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