Tú eres mía Annia. –Dice él cerca de mi oreja tomándome con brusquedad del cuello.
-Jamás. –Exclamo, tratando de liberarme de su agarre.
-No puedes huir de mí. –Sostiene besando mis labios con brusquedad.
-Nunca seré tuya, tendrás mi cuerpo pero jamás mi amor.
-Eso ya lo veremos, soy Drag Stone, Rey de los Vampiros y tú, te guste o no, serás mi esposa.
Eso es lo que él cree, porque mientras aún me queden fuerzas, lucharé hasta el final y no me detendré hasta verlo destruido. Haré su vida miserable y lo haré arrepentirse de haberme escogido como su prometida.
All rights reserved