Todos tenían un lugar en aquella hacienda, un estatus dentro de la jerarquía establecida. En la casa principal vivían la señora y el señor Agnew, junto a los señoritos, John, Caroline y Fredy. Mami Evelyn, dormía en la despensa y alguna tarde, cuando la señora iba a la ciudad, se echaba en la habitación de invitados, apretando los labios y cerrando mucho los ojos, soportando el calor grasiento y rebosante del afectuoso señor Agnew que cabalgaba sobre ella. Los demás tenían su espacio en lo
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