Imagen tomada de Internet La soledad no siempre pesa igual, hay momentos en que es necesaria, puedes leer, meditar, pintar, escribir...Es una soledad productiva, con la que podemos crecer. Otras veces cae como losa, te aplasta y anula tu fortaleza. Cuando unos brazos amigos rodean tu mundo, percibes su vida, su calor, su cariño y desaparece el temor, pero se alejan y a tu cuerpo vuelve el frío, ese frío desolador; te das cuenta que ya no están, y se renueva en tu interior ese sentimiento devasta
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