Ella me traicionó, ella me vendió.
Con falsos sueños de mí, pobre iluso, obtuvo todo lo que quiso.
Me llamó, yo me acerqué. Me cameló y en ella absurdamente confié.
Dulces caricias, dejando un reguero con todo su veneno.
La primera y la última, por siempre la única.
Esclavo y cautivo para siempre porque ese es ya mi destino.
Sin pensar la elegí y a su lado llegué creyendo que había ganado, pero ahí me equivoqué. Creí que podría escapar, que no me iba a enganchar, y que
All rights reserved