Contigo, mi boca no ayuna
Ante tus ojos, como una diosa, para que prendas, en la noche de mi luna, y te agites, en el agua de mi laguna, y sientas, mi savia sonorosa. Te embalsames, en la esencia de mi rosa y me mezas, en el lienzo de tu cuna, que contigo, mi boca no ayuna, y mi seda, se siente anhelosa por tu mirar zafirino, que aclama con urgencia mi devoción, cual rabino. ¡Es tu carne, la mejor especia! me embriaga tu vino, y tu pupila, excitante y recia.
Carmen Silza
http://www.safecrea
All rights reserved