Cada día desigual me levanto,
los lunes, soy un Charlot sin bigote,
los martes, jinete de un burro al trote,
los miércoles, un sapo sin encanto,
y los jueves traductor de esperanto.
Cada viernes, soy el listo del bote,
los sábados, torero sin capote,
mientras que cada domingo me planto,
en la boda de turno de padrino.
En mi locura un disfraz nace en tanto
surge el matinal impulso repentino
al que sumo la risa y resto el llanto,
y multiplico con el don divino
que otorga la resaca de tu encanto.
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