Nos devoramos de una, todo el oscuro interior, Nos desgarramos las entrañas más profundas Y sin esperar respuesta, mutuamente, nos brindamos, solo para hacernos compañía en esta ruta de ida y sin regreso para transcurrir en este camino hipócrita poblado de culpables y santos. Así, como desnudos de cargas, Livianos y sin cruces, Nos disponemos a cumplir Con este destino adquirido El cual, desde un principio, Nos signo, como cualquier Bendita maldición.
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0