Lejos de ti, agosto de 1968
Querida Ponine,
Cuento los días, las horas y los minutos para volverte a ver porque el verano transcurre demasiado silencioso sin tu voz. Paso el día en la bonita playa del pueblo y miro el mar constantemente buscando entre las olas la profundidad de tus ojos, pero no es lo mismo. Ojalá estuvieras conmigo porque entonces todo me parecería diferente y el paisaje verde me llenaría de paz, el mar tempestuoso me daría fuerzas y el cielo azul esperanza. Ayer te escribí u
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