Desde la tiniebla a la pared,
vuela el lunar de tu escápula
a temblar entre tempestad de embestidas.
Y esa inocencia tuya,
hace años luz perdida,
y esa noche los hilos de tus gemidos,
urdieron una red de lunas,
de tu pecho hasta tus rodillas.
Desde la tiniebla hasta tu habitación
abuhardillada, vuela el lunar de tu escápula,
como una saeta bianca,
vuelve trémulo entre cordones de saliva,
de tus cuatro labios,
hasta tus arpas.
Y esa inocencia tuya
de salón, perdida hace tantas almas,
tanto néctar
All rights reserved